31/3/15

671 - Jugando con el amor






jugaban con el amor
sin saber que con el amor no se juega


pronto habrían de enterarse



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671·CR234·150321 · Jugando con el amor ©2015  
709'090509-075-New York-w ©2009
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10/3/15

669 - Japonesa con sombrilla




le hice una seña mostrándole mis intenciones
con la cámara en la mano, eran obvias
su acompañante, gentilmente, se separó

posó para mi, improvisando un gracioso movimiento
no hubo palabras, solo sonrisas



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669·CR233·150310 · Japonesa con sombrilla ©2015  
714'140612-094-Escocia-Edimburgo-Japonesa-w ©2014
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26/2/15

667 - Gnm



Gabriel de Pardino Riega, desde muy niño, aunque parezca increíble, tenía como religión única y verdadera el mundo mágico, lo que le valió no pocos disgustos familiares, y muchos más en el colegio religioso donde estudiaba.

A medida en que fue creciendo consiguió conciliar ciencia y magia. Por ello, encaminó sus estudios hacia la biología, entendiendo que ésta podría llevarle a un mundo mágico.

Fueron años de duros esfuerzos, dedicación y de largos estudios en las mejores universidades, hasta conseguir adentrarse en el mundo del ADN y en el de la recombinación molecular.  Cuando consideró que había llegado al máximo, y como aporte suplementario, convivió durante unos meses con los shuar, un pueblo amazónico, que precisamente ahora está muy necesitado de protección, para conocer el proceso de la tzantza y sus posibles aplicaciones a su proyecto… el relacionado con su mundo mágico.

Aprovechando sus saberes acumulados, la noche del equinoccio de primavera inició la experimentación sobre sí mismo. Solamente necesitó los complejos elementos químicos que había cuidadosamente desarrollado. Necesitaría unos tres meses de tratamiento. Obtuvo el éxito tan esperado precisamente en la noche del solsticio de verano.

Ahora, Gnm, que es el nombre que adoptó, vive oculto entre piedras cubiertas de musgo, cercanas a veneros, o arroyos de frescas aguas esmeralda, y alejado de todo trato humano, en la espera de adentrarse en el mundo mágico de los trasgos y las anjanas. Algunas veces, muy pocas, se asoma a interpelar a algún caminante que se adentra en las espesuras de su bosque de hayas, para preguntarle si ha visto a alguna moura, o algún trastolillo. Es por eso, porque a mí me preguntó, que yo sé su historia y puedo ahora contarla, acompañada de la foto del último lugar donde estaba viviendo.


No estoy muy seguro de que en mis próximas caminatas por mágicos hayedos pueda volver a encontrármelo. Si por casualidad hallase algún ser mitológico, no habrá duda de que le daré la referencia exacta del lugar donde he visto a Gnm.

También le hice una foto, a él. Misteriosamente, salió absolutamente negra.


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667·CR232·150226 · Gnm ©2015  
714R'141107-079-Cantabria-Pozo del Amo-Cureñas-w ©2014
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15/2/15

665 - Smartphones




La primera por la izquierda, Aliet, es cajera de una tienda de zapatos. Hace el turno de la mañana y por la tarde es reponedora en una cadena de alimentación. Vive en un apartamento con dos compañeras, en las afueras de la ciudad. 

La segunda, Cathelijne, trabaja en una peluquería de vanguardia. Tiene un horario leonino. Dispone del tiempo justo para comer. Llega a casa muy tarde. Su novio también. Es otro explotado.

La rubia, Florieke, trabaja en una tienda de moda. Hace de todo. Lo mismo está atendiendo a clientes que recogiendo prendas sueltas o cobrando en caja. A veces, dentro del almacén, tiene que cargar con pesados fardos. Tiene una pequeña Florieke, de dos años, que cuida su hermana.

La última, Anne-Marije, la que vemos más cerca, es bancaria y opositora. Se pasa las tardes en la biblioteca cercana preparando sus oposiciones, después de salir del banco donde realiza un trabajo rutinario y aburrido que no le gusta. Está licenciada en ciencias económicas.

Se conocen entre sí debido a que todas y cada una han frecuentado los establecimientos en los que trabajan las otras. Ese conocimiento terminó derivándose en una amistad que les ha llevado a sincronizar sus horarios para comer juntas y compartir un rato de asueto en un banco del parque cercano, cuando hace buen tiempo, o en una pequeña cafetería de Prinsengracht, a orillas del canal, los días lluviosos.

Lo que más me llamó la atención del grupo es que ninguna tenía, o parecía no tener, un smartphone. Ese detalle me incitó a acercarme para preguntarles por esa extraña circunstancia. Se echaron a reír, a coro, y me hablaron de sus ‘estatutos’. Y Aliet me enseñó una copia. Los puntos clave explicaban que era una comunidad con el objetivo principal de comer juntas y disfrutar de esa comida sin interferencia alguna.

Me permitieron hojearlo. Yendo al grano, el artículo 6 decía que desde quince minutos antes de comenzar a comer no se podrían usar teléfonos. El artículo 7, que durante la comida, estimando un tiempo de media hora para el efecto, tampoco podría usarse el teléfono, ni siquiera tenerlo a la vista. El artículo 8, y ya se puede adivinar, que quince minutos después de terminar de comer tampoco se podrían utilizar.

Si en los cinco primeros artículos se detallaban fines y principios, en los otros se pormenorizaban las actividades alternativas. Antes de comer, por ejemplo, se dedicarían a hablar de sus respectivos trabajos y anecdotario relativo a los mismos. Durante la comida, se emplearían en hablar de temas más personales. En los minutos posteriores a la comida se dedicarían a la reflexión o a un ligero sesteo. Debían estar relajadas para reincorporarse a sus trabajos.

Fue un placer verlas tan concentradas en ese acto tan personal e íntimo como es una comida, una comida de amigas de verdad. Ni se me ocurrió la idea de pedirles su número de teléfono.


Por supuesto que les robé la foto… pero eso fue antes de tener la ‘conversación’.


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665·CR231·150215 · Smartphones ©2015  
713'130607-250-Amsterdam-tentempié-©2013
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6/2/15

663 - Pituitarias





una leve mirada hacia su izquierda, respondiendo a una orden de su pituitaria amarilla
y un olor de su niñez regresó instantáneamente
de guarnicionería o talabartería
y con él, el recuerdo de otros tiempos, los de su pituitaria roja



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663·CR230·150206 · Pituitarias ©2015 
710'100522-062-Puente la Reina (Navarra) -Taller-w ©2010
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27/1/15

661 - Pareja




Tanto monta monta tanto, ambos peregrinos. 

Coincidimos en uno de los caminos. Uno de los dos se perdió en un cruce y, solidariamente, acompañé al otro en su búsqueda, pasos atrás. Es lo que tiene el ir despistado, ensimismado en sus pensamientos. El camino está siempre claro, no así los pensamientos, que tienen pies y vida propia.

La cena, en Azofra, fue muy agradable, como las múltiples conversaciones durante el camino… es lo natural, todos somos encantadores, al menos durante  unos días…


Tras la cena, un café y un posado (no conseguí un robado). En fin, ahí quedan, sonriendo para vosotros, que para mi queda su recuerdo.



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661·CR229·150127 · Pareja ©2014  
710'100526-A3506-Albergue de Azofra-matrimonio-w ©2010
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