23/5/15

677 - Fumigando



Allí estaba, en el mítico O Cebreiro, en medio de su huerta, rodeada de grandes berzas, cebollas bien desarrolladas, lechugas ya espigadas y alubias bajas, a las que estaba fumigando por tener araña roja o tal vez unos trips.

Fumigaba a la antigua usanza, con una aparato recién sacado de un museo etnográfico. Parecía vivir en otros tiempos ajenos al ajetreo del Camino.

Me reconoció fácilmente. Pantalón gris negro, chubasquero rojo y una gran mochila roja… tendría que ser un peregrino, uno más, de los muchos que veía pasar.

Mansa y amablemente me concedió la foto. Me llevaba su imagen, sin robársela, y ella, sin cámara, se quedaba con la mía, destinada a ser olvidada en poco tiempo. Tal vez se quedara con algún recuerdo de la conversación mantenida.

Ese año, hablo del dos mil doce, terminaba el camino empezado en Somport, en el mejor Pirineo posible, el de Huesca.

En unos días, retomaré el Camino Primitivo. Finalizado ya el tramo Oviedo-Lugo, el pasado año, será cuestión ahora llegar a Santiago y continuar hasta alcanzar Muxía para seguir hasta Finisterre. Serán unos 200 kilómetros.

No quemaré la ropa a la llegada, que no creo en liturgias de ninguna clase. Solo absorberé el Atlántico, una vez más, y me lo llevaré al Cantábrico. ¿Será ésto otra clase de liturgia?


Durante el regreso, pensaré en el próximo. Siempre tiene que haber un próximo Camino.



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677·CR237·150502 · Fumigando ©2015 
712'120924-006-CS-De O Cebreiro a Santiago-w ©2012
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20/4/15

675 - Espigüete



El Espigüete, 2.450 m. El más guapo de la montaña palentina

Asciendo por la arista Este y desciendo por la cara Sur. En otra ocasión, había bajado por la Norte.
A veces, la belleza requiere algún esfuerzo. 
Casi ocho horas, contando las suficientes paradas para reponer fuerzas y fotografiar

La vista, que os muestro, desde su cima, es del Pantano de Riaño y sus hermosas montañas 


foto Verano 2014

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675·CR236·150420 · Desde el Espigüete ©2015  
714R'140827-034-Desde la cima del Espigüete-Palencia-w ©2014
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5/4/15

673 - Vecindad




era una comunidad tan problemática que ya había conseguido expulsar a un vecino

otro, ya estaba en trámite de ello y un tercero había sido amenazado

las sospechas estaban en el aire 
¿quién se había manchado las manos con sus impresentables prejuicios?

no se conocía a los inocentes… si alguno había



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673·CR235·150405 · Vecindad ©2015  
714'140618-740-Escocia-Edimburgo-Timbres-©2014
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21/3/15

671 - Jugando con el amor






jugaban con el amor
sin saber que con el amor no se juega


pronto habrían de enterarse



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671·CR234·150321 · Jugando con el amor ©2015  
709'090509-075-New York-w ©2009
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10/3/15

669 - Japonesa con sombrilla




le hice una seña mostrándole mis intenciones
con la cámara en la mano, eran obvias
su acompañante, gentilmente, se separó

posó para mi, improvisando un gracioso movimiento
no hubo palabras, solo sonrisas



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669·CR233·150310 · Japonesa con sombrilla ©2015  
714'140612-094-Escocia-Edimburgo-Japonesa-w ©2014
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26/2/15

667 - Gnm



Gabriel de Pardino Riega, desde muy niño, aunque parezca increíble, tenía como religión única y verdadera el mundo mágico, lo que le valió no pocos disgustos familiares, y muchos más en el colegio religioso donde estudiaba.

A medida en que fue creciendo consiguió conciliar ciencia y magia. Por ello, encaminó sus estudios hacia la biología, entendiendo que ésta podría llevarle a un mundo mágico.

Fueron años de duros esfuerzos, dedicación y de largos estudios en las mejores universidades, hasta conseguir adentrarse en el mundo del ADN y en el de la recombinación molecular.  Cuando consideró que había llegado al máximo, y como aporte suplementario, convivió durante unos meses con los shuar, un pueblo amazónico, que precisamente ahora está muy necesitado de protección, para conocer el proceso de la tzantza y sus posibles aplicaciones a su proyecto… el relacionado con su mundo mágico.

Aprovechando sus saberes acumulados, la noche del equinoccio de primavera inició la experimentación sobre sí mismo. Solamente necesitó los complejos elementos químicos que había cuidadosamente desarrollado. Necesitaría unos tres meses de tratamiento. Obtuvo el éxito tan esperado precisamente en la noche del solsticio de verano.

Ahora, Gnm, que es el nombre que adoptó, vive oculto entre piedras cubiertas de musgo, cercanas a veneros, o arroyos de frescas aguas esmeralda, y alejado de todo trato humano, en la espera de adentrarse en el mundo mágico de los trasgos y las anjanas. Algunas veces, muy pocas, se asoma a interpelar a algún caminante que se adentra en las espesuras de su bosque de hayas, para preguntarle si ha visto a alguna moura, o algún trastolillo. Es por eso, porque a mí me preguntó, que yo sé su historia y puedo ahora contarla, acompañada de la foto del último lugar donde estaba viviendo.


No estoy muy seguro de que en mis próximas caminatas por mágicos hayedos pueda volver a encontrármelo. Si por casualidad hallase algún ser mitológico, no habrá duda de que le daré la referencia exacta del lugar donde he visto a Gnm.

También le hice una foto, a él. Misteriosamente, salió absolutamente negra.


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667·CR232·150226 · Gnm ©2015  
714R'141107-079-Cantabria-Pozo del Amo-Cureñas-w ©2014
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